El Estado Plurinacional proclamado por la Constitución Política del Estado se basa en el reconocimiento de derechos especiales a los pueblos indígenas. El antropólogo Álvaro Díez Astete acaba de publicar un ‘Compendio’ sobre pueblos indígenas de tierras bajas (Amazonía, Oriente y Chaco) que incluye datos históricos y demográficos, pero sobre todo consideraciones sobre sus derechos y su realidad política y social. Sobre esos temas gira esta entrevista.
— ¿Cuáles son las características y los alcances del Compendio de etnias indígenas y ecoregiones que acaba de publicar?
— ¿Cuáles son las características y los alcances del Compendio de etnias indígenas y ecoregiones que acaba de publicar?
— Está compuesto de tres partes. La primera es un planteamiento teórico sobre la etnicidad indígena, las etnoregiones y las ecoregiones. La segunda, la central y la más amplia, es una descripción actualizada de las etnias de tierras bajas. Cada descripción comprende a su vez tres aspectos: primero, los datos básicos de cada etnia como la población, su ubicación geográfica y sus territorios comunitarios de origen (TCO); segundo, su situación histórico-política o dicho en otras palabras su etnohistoria y su situación política actual; y, tercero, su situación etno-cultural. La intención del Compendio es brindar al lector información pedagógicamente organizada.
— Uno de los aportes de su estudio es la introducción del concepto de ecoregión, ¿cómo debemos entenderlo?
— No podemos entender a los pueblos indígenas sino los comprendemos en el hábitat que ocupan; es un hábitat geográfico-político, pero no en el sentido tradicional de la división político-administrativa del Estado, sino más bien en el sentido de la posesión política del territorio. En el Compendio se plantea, siguiendo a autores como Rivera, Ibisch y Mérida, que en Bolivia existen ocho etno-eco-regiones. Esas ecoregiones son el fundamento práctico para comprender el hábitat de los pueblos indígenas. Sin embargo, hay que decir que la clasificación de esos autores es una clasificación bioecológica sobre la cual yo he hecho una lectura antropológica. Tres ecoregiones están en la Amazonía, dos en el Oriente y tres en el Chaco. A partir de esta clasificación también pretendo ver las diferencias ecoregionales que forman parte de las identidades de las etnias. Esta diferenciación eco-regional de las tierras bajas es importante, no había sido vista antes por la antropología.
— A esta altura, al parecer, la noción de territorio es inseparable de la de pueblo indígena…
— En la antropología boliviana ya no es posible hablar de las culturas —aymara, quechua, mojeña, guaraní, chiquitana o cualquier otra— sin hablar del territorio. No hay cultura sin una relación directa del quehacer cotidiano de los seres humanos con su hábitat. En el libro se explica que las 30 etnias de Bolivia (no 36 como propone muy sueltamente la Constitución Política del Estado) tienen diferenciaciones que provienen tanto de su relación con el medio ambiente cuanto de su historia política. Esta historia, por otra parte, es hasta el día de hoy una historia de opresión económica, política y cultural. En la última parte del libro trato este tema bajo el concepto de etnocidio.
— El reconocimiento de los territorios indígenas es un avance político y social...
— En 1990 se produce la gran Marcha por el Territorio y la Dignidad de los pueblos indígenas de las tierras bajas. Estos dos términos —territorio y dignidad— representan un mismo concepto: si los pueblos indígenas carecen de territorio su dignidad está radicalmente mellada. Por lo tanto, la sobrevivencia de los pueblos indígenas depende del territorio y de los recursos naturales que hay en ese territorio. Las luchas de los pueblos indígenas dieron lugar en 1996 a la promulgación de la Ley INRA que establece la creación de las Tierras Comunitarias de Origen (TCO), que expresan el carácter material y social del territorio, es decir, son su expresión política pero también su posesión física.
— A la luz de sus estudios, qué derechos indígenas merecen especial atención…
— El derecho a la autodeterminación, que se va a traducir en las autonomías indígenas, y el derecho a la consulta previa. Las autonomías indígenas son una cuestión muy difícil. Hay en día los derechos básicos a la tierra y al territorio no son respetados siendo que son la base fundamental de las autonomías. No puede haber autonomía sin un territorio y sin autodeterminación sobre él por parte de los pueblos indígenas. Por lo tanto, las autonomías indígenas están todavía en un horizonte muy lejano. Por otra parte, el derecho a la consulta previa figura en el artículo 30 de Constitución Política del Estado y en la legislación internacional. Significa que los pueblos indígenas deben ser consultados obligadamente por todo Estado cuando éste quiera ejecutar acciones de transformación del medio ambiente o de la vida social en las comunidades indígenas. La Constitución no deja lugar a dudas. Sin embargo, de una manera verdaderamente insólita, el Gobierno ha puesto trabas al cumplimiento del artículo 30 diciendo que la consulta no es vinculante. La Constitución es vinculante por sí misma. El Estado no va a poder ignorar el derecho a la consulta por su vigencia internacional, más allá de que ahora esté haciendo una burla grosera a la ley corta con la que se intentó solucionar el problema del TIPNIS.
— En su criterio, ¿cuál es el problema de fondo del TIPNIS?
— Es una clarísima muestra de que el Gobierno no ha podido concebir hasta ahora los contenidos conceptuales de sus propias declaraciones, las mismas que están, además, consagradas por la Constitución Política del Estado, como la defensa de los derechos de los pueblos indígenas sobre el territorio y los recursos naturales. Lo que el Gobierno proyecta como defensa de los pueblos indígenas es lo que hemos visto: la aberrante represión de la marcha indígena en Yucumo. El sentido de lo humano, al parecer, ha desaparecido para este Gobierno. Sólo así se explica el trato que da a las bases sociales y culturales que le dieron, precisamente, razón de ser, es decir los pueblos indígenas.
Perfil
Nombre: Álvaro Díez Astete
Profesión: Antropólogo
Nació: La Paz, 1949
Un especialista en pueblos indígenas de tierras bajas
Antropólogo y poeta de reconocida trayectoria. Se ha especializado en los pueblos indígenas de las tierras bajas de Bolivia. La investigación y publicación de su Compendio de etnias indígenas y ecoregiones se ha realizado en el marco de las actividades del Centro de Servicios Agropecuarios y Socio-Comunitarios (CESA) de cuyo consejo de investigación Díez Astete es miembro. Entre sus publicaciones antropológicas figuran: Las etnias en Bolivia (1993), Mapa étnico-territorial y arqueológico de Bolivia (con J. Riester, J. Albarracín y D. Pereira, 1995), Antropología de Bolivia, síntesis básica (1996), Amazonía boliviana: necesidades básicas de aprendizaje (2002), Percepciones étnicas sobre la coca en cinco ecoregiones de Bolivia (inédito).
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